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Escrito por Andy Jud - http://blogs.perfil.com/jud
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EE.UU. no da para sustos. El pánico y la preocupación lo tienen a mal. Y al Presidente Obama ya no le alcanzan las horas para poder atender tanta problemática junta. El fin de semana pasó del petróleo a un hecho de terrorismo, que lo tuvo hasta la madrugada, despierto. El sábado a la tarde el público norteamericano seguía con preocupación la “mancha negra del petróleo”, que rápidamente llegaba a las costas norteamericanas de Lousiana, que sin piedad afectaba el ecosistema marino del sur de EE.UU.
Las imágenes de fauna y aves empetroladas eran la clave del Sábado que obligaban al presidente Obama a anunciar un viaje hoy domingo a dicho Estado, para justamente hacer acto de presencia y constatar personalmente los daños. Su equipo de seguridad, conformado por la asesora Janet Napolitano, ya había estado el viernes, y los reportes se centraban en la cantidad de petróleo que sigue saliendo de la plataforma hundida, de como se va a tratar de cerrar las cañerías que siguen desparramando miles y miles de barriles en el golfo de México y cuales serían las sanciones y los costos que debería asumir la “British Petroleum”, responsable por operar dicha plataforma submarina petrolera a unos kilómetros al Sur de Biloxi, costa de Estados Unidos. Pero a lo que sería “el mayor accidente” de la historia -en lo que a complicaciones con el ecosistema se refiere-, y que podía inclusive ya superar el caso conocido como “Exxon Valdez” (el caso del carguero en Alaska que chocó contra un arrecife y desató una crisis ambiental sin precedentes), se suma una situación de inseguridad, asociada a “terrorismo”, algo que también ayer por la noche sacudió a la Casa Blanca. CONTINÚA EN EL POST ORIGINAL
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