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Escrito por Eduardo Levy Yeyai - http://yeyati.blogspot.com
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El banco central ha decidido convertir (¿revertir?) la flotación administrada del peso competitivo en una tablita cambiaria que desliza a una velocidad menor que la inflación (incluso la del INDEK), combatiendo las previsibles expectativas de depreciación que ésta genera con controles a la compra de dólares y demás palos en la rueda típicos de una corrida cambiaria. Esta decisión tiene algunas consecuencias de interés académico y práctico. Veamos.
1. El dólar paralelo esta en la vecindad de 4.80 y subiendo. Esto es natural: uno pensaría que, en ausencia de controles, las compras especulativas se frenarían con un tipo de cambio de (por poner un número) 4.50-4.60. Si la demanda desviada del mercado formal por lo controles se canaliza a través del paralelo (que tiene una ventana más pequeña), es de esperar que éste suba por encima del tipo de cambio de equilibrio (las cuevas, que cobran entre 15 y 20 centavos por cada compraventa de dólar, agradecidas). 2. Algunas pagos comienzan a hacerse directamente en dólares, para ahorrar la cola en la cueva y los 20 centavos del cuevero. Así, lentamente, se genera una situación no vista ni en los dolarizados años 90s: la sustitución de moneda, es decir, el uso del dólar billete como medio de pago (Argentina siempre se caracterizó por una importante sustitución de activos: el uso del dólar como instrumento de ahorro, con poca sustitución de moneda; ésta es tal vez la razón principal por la que en 2002 pudo evitarse una hiperinflación). CONTINÚA EN EL POST ORIGINAL
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